La Fotografía Astronómica (también conocida como Astrofotógrafía) se divide esencialmente en dos campos: LaFotografía Planetaria y la Fotografía de Cielo Profundo. En el primer caso, se trata de fotografiar básicamente los planetas de nuestro sistema solar, aunque se incluyen también los satélites -incluido el nuestro- y los cometas. En el segundo caso, se trata de fotografiar nebulosas, galaxias y remanentes de supernovas. Los equipos necesarios para cada caso y las técnicas de captura y procesado, son muy distintos. A continuación lo vamos a ver en detalle.
Fotografía Planetaria
En la Fotógrafía Planetaria, los objetos a fotografiar se encuentran en nuestro Sistema Solar y se caracterizan por tener un tamaño angular (tamaño aparente) muy pequeño: en el mejor de los casos, los planetas como Jupiter, Marte o Venus, a simple vista se ven como estrellas muy brillantes. La segunda característica importante es que son objetos con mucha luminosidad.
Implicaciones Desde un punto de vista fotográfico.
1Debido al pequeño tamaño aparente de los planetas, son necesarios telescopios con distancias focales muy largas -del orden de varios miles de milímetros. La apertura (el diámetro del objetivo, en definitiva, su luminosidad) en este caso no es tan importante.
2La segunda implicación, es que al ser objetos brillantes, se utilizan exposiciones relativamente cortas -del orden de décimas de segundo hasta pocos segundos.
3Otro aspecto importante es que, debido a los grandes aumentos utilizados, la mayor o menor estabilidad de la atmósfera (lo que se conoce como seeing en inglés) es crucial para conseguir fotografías nítidas. Una atmósfera turbulenta y muchos aumentos dan como resultado fotografías borrosas e incluso deformadas. La contaminación lumínica en cambio, tiene poca importancia.
4Las cámaras con sensores pequeños y píxeles pequeños son las más indicadas, dado que el campo angular a cubrir es muy pequeño -salvo en el caso de la Luna. Como ejemplo, Júpiter tiene un tamaño angular de menos de un minuto de arco mientras que la Luna tiene un tamaño angular de más de 30 minutos, es decir, más de treinta veces el tamaño aparente de Júpiter.
Fotografía de Cielo Profundo
En la Fotografía de cielo profundo, los objetos fotografiados se encuentran más allá de nuestro Sistema Solar -nebulosas, cúmulos estelares, remanentes de supernovas, etc.- e incluso fuera de la Via Láctea -otras galaxias.
Las dos características esenciales, desde un punto de vista fotográfico, son su gran tamaño angular -en algunos casos, más de 200 veces el tamaño aparente de un planeta como Júpiter- y la escasa -a veces escasísima- luminosidad del objeto, debido a las enormes distancias a las que se encuentran y a la dispersión de la luz sobre una zona inmensa del espacio.
En realidad, en la Fotografía de Cielo Profundo nos encontramos con una variedad muy amplia de objetos cósmicos: algunos con tamaños aparentes muy grandes (es el caso de algunas nebulosas de emisión), otros con una luminosidad extremadamente baja (algunas nebulosas oscuras), otros con tamaños angulares muy pequeños (la mayoría de las nebulosas planetarias y las galaxias lejanas, es decir, casi todas, menos media docena que están más próximas a la nuestra).
Implicaciones Desde un punto de vista fotográfico.
1En el caso de las nebulosas de emisión y reflexión, muchas de las más conocidas -y fotografíadas- tienen un tamaño angular muy grande, por lo que se utilizan telescopios de focales cortas o medias (entre 200 mm y 1.000 mm en general). En este caso, la apertura (el diámetro de la lente frontal) es muy importante, debido a la escasa luminosidad del objeto.
2 La escasa luminosidad del objeto implica largas exposiciones (del orden de 3-5 minutos, hasta 30-40 minutos) lo que tiene importantes implicaciones en el procesado posterior (para controlar el ruido) y en el equipo utilizado (hace falta un seguimiento ultra preciso del movimiento sideral para evitar que las estrellas y el objeto salgan corridos -trailing, en inglés).
3La contaminación lumínica (CL) es muy importante: determina el contraste entre el fondo de cielo y el objeto. Cuanta más CL, menor contraste y por tanto peor la calidad de la fotografía. La atmósfera en cambio – a estas focales- tiene muy poco impacto en la calidad de la fotografía.
4En el caso de objetos de tamaño aparente más pequeño -como son las nebulosas planetarias y la mayoría de las galaxias- el planteamiento cambia: hacen falta focales más largas (no tanto como en Planetaria), del orden de 1.500 mm a 3.000 mm. La apertura sigue siendo muy importante (mayor apertura = más luz = menor tiempo de exposición). Sin embargo, las exposiciones se mantienen largas, y el procesado es parecido al de las nebulosas de emisión grandes.


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